EL GABINETE PSICOLÓGICO:
MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA CEREBROS FÓRMULA 1 Y CUERPOS TRICICLO La vida es maravillosa cuando tienes un cerebro Ferrari y un cuerpo que decide moverse al ritmo de una procesión de Semana Santa. Uno se despierta con la mente revolucionada, dispuesto a conquistar el mundo después del primer café, pero el cuerpo dice: "No, mejor quédate cinco minutos más en la cama...o veinte...o toda la vida", y ahí, empieza el drama
Las ideas fluyen como un torrente, te brillan los ojos porque de repente has encontrado la solución a todos los problemas de la humanidad, el argumento perfecto para la novela del siglo y hasta una respuesta matadora para una discursión de hace tres años...Pero llega el momento de ejecutar esas brillantes ideas, y el cuerpo, en un acto de traición absoluta, decide que necesita un descanso, que mover los dedos con agilidad es un desafío comparable con escalar el Everest y que levantarse de la silla a por agua, es una odisea que requiere una total planificación estratégica
Es una existencia de contrastes. Mientras la cabeza maquina los planes de un genio del mal, el cuerpo lucha con no tropezar con su sombra. Si no, que le pregunten a cualquiera que haya intentado caminar por la casa a oscuras confiando en su capacidad de orientación. Lo que en la mente parece un paseo tranquilo, acaba en tragedia doméstica con los dedos de los pies marcados en cada esquina
En la sociedad esta descoordinación es vista con extrañeza, porque claro, la gente espera que haya una cierta coherencia entre lo que piensas y lo que haces. pero no...ahí estas tú, atrapado en la paradoja de la hiperactividad mental y la pereza motriz, queriendo hacer de todo, pero acabando enredado en las sábanas aplastado bajo el peso de tu propia ambición.
Seguramente el secreto está en encontrar el equilibrio, pero será esto posible? de momento algunos nos conformamos con algunos truquillos básicos, como usar la tecnología amiga a nuestro favor, (ya que recordar para qué entramos en una habitación puede llegar a ser un reto), planificarnos el día como si fuéramos tortugas con agenda, (dividiendo las tareas en un rompecabezas de mil piezas y enfrentándolas con la calma de un monje zen), o haciendo algunos rituales matutinos de arranque (lo que viene siendo la evitación de cualquier tipo de tirón muscular con un mínimo de estiramiento)
Al final la única solución es aceptar el destino: la mente corre, el cuerpo trota y el alma observa todo con resignación. Mientras tanto, en algún rincón del universo, un perezoso nos observa con aprobación, sabiendo que al menos no estamos solos en esta batalla.
...si conoceis algún truco algo más efectivo para combatir esta tragedia humana...dejádmelo en los comentarios...