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ACTITUD X. NUMERO 1, FEBRERO 2025

28 marzo 2025

                EL GABINETE PSICOLÓGICO:

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA CEREBROS FÓRMULA 1 Y CUERPOS TRICICLO

    La vida es maravillosa cuando tienes un cerebro Ferrari y un cuerpo que decide moverse al ritmo de una procesión de Semana Santa. Uno se despierta con la mente revolucionada, dispuesto a conquistar el mundo después del primer café, pero el cuerpo dice: "No, mejor quédate cinco minutos más en la cama...o veinte...o toda la vida", y ahí, empieza el drama

    Las ideas fluyen como un torrente, te brillan los ojos porque de repente has encontrado la solución a todos los problemas de la humanidad, el argumento perfecto para la novela del siglo y hasta una respuesta matadora para una discursión de hace tres años...Pero llega el momento de ejecutar esas brillantes ideas, y el cuerpo, en un acto de traición absoluta, decide que necesita un descanso, que mover los dedos con agilidad es un desafío comparable con escalar el Everest y que levantarse de la silla a por agua, es una odisea que requiere una total planificación estratégica

    Es una existencia de contrastes. Mientras la cabeza maquina los planes de un genio del mal, el cuerpo lucha con no tropezar con su sombra. Si no, que le pregunten a cualquiera que haya intentado caminar por la casa a oscuras confiando en su capacidad de orientación. Lo que en la mente parece un paseo tranquilo, acaba en tragedia doméstica con los dedos de los pies marcados en cada esquina

    En la sociedad esta descoordinación es vista con extrañeza, porque claro, la gente espera que haya una cierta coherencia entre lo que piensas y lo que haces. pero no...ahí estas tú, atrapado en la paradoja de la hiperactividad mental y la pereza motriz, queriendo hacer de todo, pero acabando enredado en las sábanas aplastado bajo el peso de tu propia ambición.

    Seguramente el secreto está en encontrar el equilibrio, pero será esto posible? de momento algunos nos conformamos con algunos truquillos básicos, como usar la tecnología amiga a nuestro favor, (ya que recordar para qué entramos en una habitación puede llegar a ser un reto), planificarnos el día como si fuéramos tortugas con agenda, (dividiendo las tareas en un rompecabezas de mil piezas y enfrentándolas con la calma de un monje zen), o haciendo algunos rituales matutinos de arranque (lo que viene siendo la evitación de cualquier tipo de tirón muscular con un mínimo de estiramiento)

  Al final la única solución es aceptar el destino: la mente corre, el cuerpo trota y el alma observa todo con resignación. Mientras tanto, en algún rincón del universo, un perezoso nos observa con aprobación, sabiendo que al menos no estamos solos en esta batalla.

...si conoceis algún truco algo más efectivo para combatir esta tragedia humana...dejádmelo en los comentarios...

10 comentarios:

  1. jajaja Finil… tía… esto no es un post, es un diagnóstico colectivo disfrazado de descojone ilustrado. Me he reído tanto que he hecho ejercicio aeróbico moviendo solo una pestaña, que ya te digo que a estas alturas es mi forma principal de cardio.

    Lo tuyo no es un cerebro Ferrari con cuerpo de triciclo… ¡es un Ferrari con ChatGPT integrado intentando circular por un carril bici con baches! Y te entiendo tanto que a veces me sorprendo a mí mismo pulsando “Guardar partida” antes de hacer clic en el ratón, no sea que el cuerpo me mande un pantallazo azul por exceso de entusiasmo.

    Y lo de entrar en una habitación sin recordar a qué… ¡epopeya cotidiana, colega!. En mi caso se llama “Modo Olvido Avanzado con DLC de Realismo Extremo”. Te juro que tengo más memoria caché en las pestañas abiertas del navegador que en mi cerebro operativo.

    Pero, ojo, ese remate: “el alma observa todo con resignación”… uff, eso no es humor, es filosofía estoica con risas enlatadas. Porque sí, el alma nos mira desde la grada con cara de “vais bien, campeones… vais bien…”, mientras la mente va por la vuelta rápida y el cuerpo pregunta si hoy tocaba ducha o era solo un rumor.

    No sé si esto tiene solución, pero sé que tu post debería imprimirse y ponerse al lado de cualquier espejo para que, cuando uno se vea por la mañana, en vez de asustarse diga: “Mira, soy edición limitada. Cerebro de serie limitada, cuerpo de coleccionista”.

    ¡Ah, y un guiño al perezoso y su colega el koala! Ya he desperdiciado en esta acción toda la energía física que me quedaba para el resto del día, pero mereció cada microcaloría.

    ¡Un abrazo sin levantarme de la pestaña!

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    1. jajaja Tarkion me parto!!, hacer cardio con la pestaña debería patentarse. He de decir que yo también he desarrollado músculos donde antes no tenía (aunque los tengo bien camuflados porque son muy golosos).
      Un Ferrari con chatgpt integrado y carril bici con baches?...Pues sí...eso soy yo un Ferrari a punto de explotar por exceso de aceleración, sin saber si estoy haciendo cardio mental o derrapando
      Lo del modo olvido avanzado ha dejado de sorprenderme. A veces entro a la cocina y me pregunto si quería hacer una receta o iba a buscar algo para beber (y por qué llevo el secador en la mano).
      Pero oye a mi me gusta pensar eso de que somos una edición limitada. Suena mejor. Igual no tenemos solución pero al menos somos únicos.
      Un abrazo desde mi propia pestaña (aunque se me ha caído en el intento), y no te olvides del objetivo del día, que ya solo es sobrevivi!!

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  2. Ay madre, vengo de leer el relato de "metamorfosis" de Tarkion y me encuentro con el tuyo, más o menos lo mismo pero con muy diferente terminología. Jo, que es viernes, vamos a intentar vivir, ¿no? Jajajajajaj.
    Curioso texto, me ha encantado lo de "tortugas con agenda". Yo hace tiempo que no llevo agenda, uufff, vivo peligrosamente...
    Un fuerte abrazo. :)

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    1. Merche, esto de las entradas no era más que un malévolo plan orquestado por ambos para aplastarte el viernes, y todo porque nos había salido un uno en los dados, y queríamos que este día para ti fuera todo un desafío, sobre todo porque sabemos que andas sin agenda...aunque a lo mejor...vivir el viernes en realidad es solo un mito, y en realidad estamos en una simulación de caos controlado. te lo cuento? jajajajaja

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  3. Vaya, mi pobre cerebrin se ha visto reflejado en el artículo y casi le ha dado un soponcio, después de destronche de risas.q

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    1. Sus!! Me alegra saber que tu cerrebrín sobrevivió al destronche de risas..porque sigues ahí verdad?...venga!! que el viernes aún no nos ha ganado y tiene mucho que ofrecernos.
      Dice mi agenda que un saludo!! y que no se apague el cerebro con tanto lio

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  4. ¡Ay, la pereza! ¡Capitán, oh capitán!, has dado en el meollo de la cuestión. La lucha por emprender tareas (imaginemos que todas son necesarias) y llevarlas a cabo con presteza es una constante en la vida de la humanidad. Es curioso eso de lo que es capaz el cerebro. Dicen que es el hemisferio derecho el que se encarga, sobre todo nada más ser consciente de que estás despierto, de pasarte información a raudales sobre ocurrencias mágicas, como dices, arreglar el mundo o escribir la novela definitiva. Ojalá y se hiciera realidad, al menos lo de la novela.
    Pero lo que yo veo como más difícil de combinar es la falta de tiempo para hacer todo lo que debes. Muchas veces no encuentro la forma de hacer aquello que habías agendado en tu cabeza, porque se ponen en medio asuntos de otro tipo que roban tu atención, la de tu cabecita y tu cuerpecito.
    Qué escrito tan divertido, Finil.
    Un abrazo.

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    1. Marcos que reflexión tan interesante!! La batalla constante entre querer hacer lo que se debe...y lo que se puede.... Ese tiempo maldito que se nos escapa como arena entre los dedos mientras el cerebro nos manda sus mágicas ocurrencias y el cuerpo se queda en modo pausa.
      Pero bueno, la vida no sería tan divertida si fuera todo como lo planeamos (o eso dicen)
      Ayy el Capitán..mi capitán..."... entre las negras y calientes bambalinas, cuando gritan campeones, por quince los corazones, sus latidos multiplican...y mira si lo que te acabo de contar fue tan bonito y celestial...que loquito de envidia, hasta Dios esa noche, volvió a hacerse hombre por ser gaditano"... del gran Juan Carlos Aragón...

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  5. Ja, ja, ja. A ver, yo veo a eso dos en la mesa como si hubieran trasegado alcohol durante horas y... en fin... bueno... Me trae recuerdos de cuando no tenía conciencia.

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    1. Cabrónidas, déjame decirte que esa foto es, sin duda, la joya del artículo. Esos dos ahí retrepados sin ataduras celebrando el infortunio humano, mientras otros nos obsesionamos con pequeñas calamidades.
      Es una oda a las borracheras legendarias.
      Un brindis por esos instantes en lo que la máxima tragedia es quedarse sin más botellas.
      Un saludo!! ( Y una caña!!)

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