FILOSOFEANDO
EL TIEMPO NOS TOMA EL PELO, Y EL CUERPO NOS DEJA EN EVIDENCIADicen que el tiempo es una ilusión, una construcción humana para poner orden en el caos. Que en realidad no existe, que es solo una manera de medir el cambio. Un acuerdo tácito entre relojes y calendarios para no volvernos locos. Y nos lo han vendido como la más absoluta de las verdades
Nos han enseñado a medirlo con relojes, calendarios y obsolescencias programadas, cuando en realidad no es más que una convención social con ínfulas de deidad
Si existe o no, es la gran trampa en la que nos enredamos desde que alguien, (con mucho tiempo libre), decidió dividir el mundo en segundos, minutos y horas. Porque claro, como explicar entonces que es una invención humana?
Pero si el tiempo es un invento nuestro, digamos una medida arbitraria, un apaño..para no perdernos entre el alba y el crepúsculo, por qué los cuerpos no han recibido instrucciones?. Porque ahí están imperturbables, funcionando con la precisión de un mecanismo suizo, ajenos a nuestras discursiones filosóficas (aunque cambiemos las horas continuamente como si engañásemos al sol con nuestros ajustes de verano). No necesitan campanadas, ni gallos madrugadores para saber cuando despertarnos, cuando tenemos hambre o cuando a los hombres se les cae el pelo, demostrándonos a diario que nuestras reglas son tan inútiles como intentar darle órdenes al viento.
El sueño es un claro ejemplo de esta burla existencial. Nos dormimos y despertamos siguiendo un compás interno que aunque intentemos manipular con cafeína y trasnochada, acaba imponiendo su ley. Si los intentamos burlar, se nos venga con la cara de zombis matutinos
Los ciclos hormonales..que nos cambian el caracter y nos convierten en una tragicomedia ambulante. La adolescencia nos dispara hormonas y granos, la madurez nos arrebata ilusiones y colágeno y la vejez..bueno, la vejez nos hace sabios, aunque a un precio que haría llorar a un mercader florentino
El envejecimiento es el delator de la verdad, nos guste o no, la carne se rinde a la gravedad, las arrugas se instalan en la cara sin pedir permiso y los huesos crujen como una vieja imprenta. El tiempo nos dice que no existe, y el cuerpo se ríe en nuestra cara y nos manda un achaque para que no nos lo creamos demasiado.
Así que, podemos discutir si el tiempo existe o no mientras el café se enfría, pero está claro que algo, en algún sitio, está contando los años con cruel exactitud
Entonces quién tiene razón?, el filósofo que dice que es una ilusión o el dermatólogo que receta las antiarrugas?. Lo único seguro es que el cuerpo nos dice que hay algo más allá de nuestras manías cronológicas, y que al final por más que intentemos huir, la biología nos tiene atrapados en su telaraña de ciclos y procesos
la pregunta incómoda al que se inventó el tiempo, por qué no se le podría haber ocurrido inventar también como dejar de envejecer?
Al final quien inventó todo esto?, el tiempo? No, el tiempo no existe. El verdadero inventor de esta farsa fue el del Corte Inglés, el gran prestidigitador que nos hace creer que lo controlamos. Mientras, nos venden las cremas que "nos frenan el envejecimiento", apps que "nos optimizan" el sueño, relojes inteligentes que nos avisan cuando movernos para evitar morir anquilosados en la silla, mientras el cuerpo es el que realmente mueve los hilos
En fin, no me hagáis mucho caso. Creéis que lo del tiempo es un truco de marketing o nos están vacilando?
dejadlo en los comentarios (mientras respondéis yo envejezco otro poquito)